Suele pasar que nuestra mente trae recuerdos involuntarios, que no hacen más que torturarnos, estresarnos. Recordar las desgracias de nuestra vida, o aquellos momentos vergonzosos en los cuales dijiste algo que no debías, o fuiste torpe y alguien lo presenció. Cuando recuerdas conversaciones hirientes. Primero debes ser consciente de algunas cosas:
– Todos nos equivocamos.
– El perfeccionismo hace daño.
– Céntrate en lo bueno. Me refiero a todo por lo cual eres bendecido ahora. Un lugar donde dormir, comida todos los días, seres queridos, un golpe de suerte reciente, tu salud, tu esfuerzo…
– Si una persona te hace daño, déjala ir. Una vez algo aparezca en tu mente, y sientes que te lastima y te genera ansiedad, automáticamente detén ese orden de pensamientos.
– Deja de cuestionar las palabras de los demás y pensar que sus actitudes no son las correctas contigo, o viceversa.
– Realmente tienes la capacidad de controlar tus pensamientos, si decides que será así a partir de ahora.
Cada vez que a tu mente vengan pensamientos dañinos, repite: “Mente en blanco”, y cambia automáticamente de pensamiento (hazlo en voz baja si quieres). Imagina un lienzo blanco, o uno negro (aunque resulte contradictorio, je, je). A mí me funciona decirlo ya que automáticamente estoy llevando a mi mente a un lugar específico, a la nada, a la libertad. Cuando me digo “ya no quiero pensar en esto”, de algún modo, empiezo a quejarme por mi situación y a sentirme peor y a entrar en un ciclo de estrés y quejas. No sirve de nada recalcar qué es lo que no quieres hacer. A partir de ahora dale importancia a lo que sí quieres hacer (sin obsesionarte tanto en los detalles, o cómo podría salir mal).
Una vez elimines los pensamientos, puedes recordar esa cosa que dijiste que harías pero no haces porque nunca te sientes con energía. Ese tiempo a solas que te mereces, la salida que querías hacer. Piensa de qué modo podrías empezar a hacerlo, qué cosa te gustaría hacer en este momento para sentirte mejor. Leer un libro de autoayuda, ver recetas en pinterest o frases motivacionales, leer un libro que te llame la atención, comer algo, ver una película.
Búscale el lado bonito a la vida y recuerda que vivir en sufrimiento, como si te sometieras a ti mismo a una condena, no es sano y arruina tu trayecto. El único que tiene la llave para liberarte de esa prisión eres tú mismo. Libérate de la prisión de malos pensamientos, de los golpes constantes que te ha hecho tu mente por palabras que tú mismo has traído a colocación. Por palabras que ni siquiera importan. En serio, deja de malgastar el tiempo pensando en lo que Juan le dijo a María, y piensa en el ahora, en qué puedes hacer para que este día sea recordado. Lo mucho que te gustó una cosa en específica que viviste hoy, lo que te gustaría hacer para sentirte vivo. Al menos una cosa que te haga feliz, si no puedes obtener lo que deseas en este preciso instante.
Siempre puedes hacer algo, ten eso en mente. Realmente puedes cambiar tu vida si empiezas regulando los pensamientos que pasan por tu mente. No me refiero a no tener ninguna clase de pensamiento sino a crear un filtro. A notar cuándo estás pasando el límite de lo que sí te aporta. Síp, la productividad también puede existir en tu mente. Ten una mente productiva. Enfocada. Pero más que una mente que lo controla absolutamente todo (que no es el mensaje que quiero dar) hay que buscar una mente sana. Sana porque no le das trabajo excesivo procesando cosas que es mejor dejar atrás, o adelantándola a hechos que no van a pasar como si la vida se tratara de una catástrofe continúa y un martirio infinito. Preparando tu mente ante un peligro que no existe.
Céntrate en el presente.
Toda la cantidad de pensamientos que tenemos al día y la mayor parte no son sobre temas realmente importantes. Le das un extenso papeleo. Trabajo excesivo. Te agotas. No deberías sorprenderte que luego no puedas hacer tus tareas con una mente así de agotada. Si no puedes controlar lo que pasa a tu alrededor, sí puedes controlar tu reacción. Y tu reacción siempre es la que más daño te hace porque repites una y otra vez el dolor, guardas los errores y los malos recuerdos y las presionas contra tu alma como si tu vida girara en torno al fracaso (y sabemos que no es así) y solo continúas lastimándote inconscientemente. Ponle fin a eso. Decide que hoy dirigirás tu mente a un camino más sano, que la ayudarás a que tenga una perspectiva más sana sobre las cosas que te pasan. Ya no repetirás excesivamente momentos desagradables o incómodos.
Lo importante es enviarle el mensaje a tu mente. “Cállate, perra toxica” (e incluso en esas palabras, si te funciona), y pensar en algo que sí aporte.
Ya sabes, mente en blanco. Dejar ir a todo lo que te hace daño. Y continuar tu camino. Siempre continuar.