lunes, 20 de enero de 2020

Mente en blanco. ¡Técnica efectiva para silenciar tu mente!

Suele pasar que nuestra mente trae recuerdos involuntarios, que no hacen más que torturarnos, estresarnos. Recordar las desgracias de nuestra vida, o aquellos momentos vergonzosos en los cuales dijiste algo que no debías, o fuiste torpe y alguien lo presenció. Cuando recuerdas conversaciones hirientes. Primero debes ser consciente de algunas cosas:

– Todos nos equivocamos.

– El perfeccionismo hace daño.

– Céntrate en lo bueno. Me refiero a todo por lo cual eres bendecido ahora. Un lugar donde dormir, comida todos los días, seres queridos, un golpe de suerte reciente, tu salud, tu esfuerzo…

– Si una persona te hace daño, déjala ir. Una vez algo aparezca en tu mente, y sientes que te lastima y te genera ansiedad, automáticamente detén ese orden de pensamientos.

– Deja de cuestionar las palabras de los demás y pensar que sus actitudes no son las correctas contigo, o viceversa.

– Realmente tienes la capacidad de controlar tus pensamientos, si decides que será así a partir de ahora.

Cada vez que a tu mente vengan pensamientos dañinos, repite: “Mente en blanco”, y cambia automáticamente de pensamiento (hazlo en voz baja si quieres). Imagina un lienzo blanco, o uno negro (aunque resulte contradictorio, je, je). A mí me funciona decirlo ya que automáticamente estoy llevando a mi mente a un lugar específico, a la nada, a la libertad. Cuando me digo “ya no quiero pensar en esto”, de algún modo, empiezo a quejarme por mi situación y a sentirme peor y a entrar en un ciclo de estrés y quejas. No sirve de nada recalcar qué es lo que no quieres hacer. A partir de ahora dale importancia a lo que sí quieres hacer (sin obsesionarte tanto en los detalles, o cómo podría salir mal).

Una vez elimines los pensamientos, puedes recordar esa cosa que dijiste que harías pero no haces porque nunca te sientes con energía. Ese tiempo a solas que te mereces, la salida que querías hacer. Piensa de qué modo podrías empezar a hacerlo, qué cosa te gustaría hacer en este momento para sentirte mejor. Leer un libro de autoayuda, ver recetas en pinterest o frases motivacionales, leer un libro que te llame la atención, comer algo, ver una película.

Búscale el lado bonito a la vida y recuerda que vivir en sufrimiento, como si te sometieras a ti mismo a una condena, no es sano y arruina tu trayecto. El único que tiene la llave para liberarte de esa prisión eres tú mismo. Libérate de la prisión de malos pensamientos, de los golpes constantes que te ha hecho tu mente por palabras que tú mismo has traído a colocación. Por palabras que ni siquiera importan. En serio, deja de malgastar el tiempo pensando en lo que Juan le dijo a María, y piensa en el ahora, en qué puedes hacer para que este día sea recordado. Lo mucho que te gustó una cosa en específica que viviste hoy, lo que te gustaría hacer para sentirte vivo. Al menos una cosa que te haga feliz, si no puedes obtener lo que deseas en este preciso instante.

Siempre puedes hacer algo, ten eso en mente. Realmente puedes cambiar tu vida si empiezas regulando los pensamientos que pasan por tu mente. No me refiero a no tener ninguna clase de pensamiento sino a crear un filtro. A notar cuándo estás pasando el límite de lo que sí te aporta. Síp, la productividad también puede existir en tu mente. Ten una mente productiva. Enfocada. Pero más que una mente que lo controla absolutamente todo (que no es el mensaje que quiero dar) hay que buscar una mente sana. Sana porque no le das trabajo excesivo procesando cosas que es mejor dejar atrás, o adelantándola a hechos que no van a pasar como si la vida se tratara de una catástrofe continúa y un martirio infinito. Preparando tu mente ante un peligro que no existe.

Céntrate en el presente.

Toda la cantidad de pensamientos que tenemos al día y la mayor parte no son sobre temas realmente importantes. Le das un extenso papeleo. Trabajo excesivo. Te agotas. No deberías sorprenderte que luego no puedas hacer tus tareas con una mente así de agotada. Si no puedes controlar lo que pasa a tu alrededor, sí puedes controlar tu reacción. Y tu reacción siempre es la que más daño te hace porque repites una y otra vez el dolor, guardas los errores y los malos recuerdos y las presionas contra tu alma como si tu vida girara en torno al fracaso (y sabemos que no es así) y solo continúas lastimándote inconscientemente. Ponle fin a eso. Decide que hoy dirigirás tu mente a un camino más sano, que la ayudarás a que tenga una perspectiva más sana sobre las cosas que te pasan. Ya no repetirás excesivamente momentos desagradables o incómodos.

Lo importante es enviarle el mensaje a tu mente. “Cállate, perra toxica” (e incluso en esas palabras, si te funciona), y pensar en algo que sí aporte.

Ya sabes, mente en blanco. Dejar ir a todo lo que te hace daño. Y continuar tu camino. Siempre continuar.

Los consejos sinceros que necesitas leer para mantenerte motivado



-          Olvidarte por completo de que algo como la motivación existe.

Parece algo contradictorio. Se trata del consejo más importante que puedo darte, si realmente quieres cumplir tus metas. (Porque se trata de ti. Es cierto lo que dicen, sí tienes el poder de realizar tus sueños, porque te pertenecen y debes dejar de malgastar el tiempo y hacer algo por ellos). La Motivación es una farsa, al igual que la felicidad absoluta y permanente. No existe. Si vas por la vida esperando la motivación ideal, puede que pasen años y no te encuentres en ese punto mental que deseas, o en el estado perfecto, bajo las circunstancias perfectas. No puedes enlazar tus metas a la motivación, porque cuando esta decaiga podrías perder el ritmo. Las cosas no pueden ser como tú quieres todo el tiempo. De hecho, nuestro entorno y las circunstancias no tienen por qué estar a favor de nosotros. Nosotros tenemos que jugar con las variables que encontramos.

La vida solo sigue. Tú eres el escritor de tu historia. Si no haces nada, ¿cómo planeas que las cosas cambien? Te digo que podrías ahorrarte un montón de tiempo, o más bien, aprovechar tu tiempo, si dejas atrás la idea de que debes estar motivado para hacer algo. Cuando estás motivado y tienes una racha de creatividad y energía impresionantes, hasta tú mismo te aplaudes, y eso está bien. Pero no pasa todo el tiempo. La vida tiende a ser un desastre (sobre todo si no buscas organizarla un poco), o quizás muy aburrida y gris. Terminamos dejándonos llevar por la flojera y el desánimo. Ya todos sabemos eso. Bien. Cada vez que quieras hacer algo, no pienses tanto.  “No tengo la suficiente motivación, no me saldría del mismo modo que hacerlo con la energía a tope”. Claro, mejor malgastar mi vida viendo memes, series o películas en exceso durante mi tiempo libre, para luego sentirme aún más desanimado, quejarme de mi exceso de trabajo y del hecho de que la vida de adulto es estresante, o que estudiar es estresante. Y no puedes dejar de pensar en vacaciones largas donde misteriosamente puedas terminar en la playa, relajado, y con mucho dinero, a pesar de no has hecho absolutamente nada más que dejar pasar las cosas, y atormentarte sin buscar otras alternativas. Bastante especifico, podría serlo aún más. Ya sabemos que la vida es una mierda, ¿pero por qué hacerla más mierda con pensamientos que no llevan a nada?  Hay que resolver nuestros problemas. No solo financieros, también los emocionales.

¿Te preparas demasiado en vez de lanzarte a ello? ¿Pareces cómodo con el sufrimiento continuo por cosas que ni siquiera te gustan? Automáticamente haz que tu mente se detenga por un momento cuando empieces a justificar tu inactividad con frases de por qué es mejor no hacer absolutamente nada. Sacúdela, cachetea a tu yo interno y dile “a la mierda tus prejuicios, hombre. El tiempo pasa y las cosas no se harán solas. Así que vamos a levantar nuestro trasero desmotivado, y haremos que algo pase”.

Que “algo pase”. Esas palabras son mágicas. Sabes, se trata de salir. Entrar en acción. Luego tendrás mucho tiempo, en el que por fin conseguirás algo de motivación, y podrás mejorar lo que sea que hayas hecho. Pero ya tendrás un avance. No habrás dejado pasar tu vida.

Es importante que te muevas, aunque sea unos centímetros, en ese largo camino (que podría ser corto, quién sabe) y está repleto de obstáculos.  Si murieras mañana, podrías decir: “bueno, al menos nunca me di por vencido y aproveche ese valioso tiempo extra, todos los días”.

-          No es el obstáculo, eres tú.

Joder, ¿cuántas veces te vas a tropezar con la misma roca? O mejor dicho, contigo misma. Ves al jodido espíritu de siempre tirado en el suelo del camino hacia tus sueños. Es un poco palido, y susurra cosas extrañas y repetitivas. Estás acostumbrado a él. Es bastante patético (eres consciente de ello). No se mueve. Entonces, ese espíritu hambriento empieza a comerse tu brazo. Y el horror te sacude. Sin embargo, te quedas ahí, viendo cómo se come tu brazo. Y no haces nada. Ese jodido espíritu es producto de tu lado negativo. Es aburrido, desalentador, y cree que tiene todo el tiempo del mundo. Cada vez que lo vuelves a intentar, está en el mismo sitio en el que te rendiste. Sin embargo, lo olvidas. Olvidas todas las veces que lo intentaste y lo dejaste a medias. Olvidas que debes ponerte en acción y aprender de tus errores, como si fueras inmortal o algo por el estilo; como si la vida de algún modo se fuera a apiadar de ti y te regalara un milagro sin hacer absolutamente nada. Se come tus esperanzas, quiere que te quedes en el mismo sitio, le encanta tu desmotivación. Y en vez de patear su cara asquerosa, te quedas ahí, viendo cómo todo se va a la mierda.

 No eres perfecto.

Eres más fuerte de lo que piensas y sí tienes potencial. Potencial para hacer algo, para intentarlo las veces que sean necesarias. Bien, puede que no tengas las habilidades perfectas y que si lo vemos de manera objetiva, tienes cero talentos. Pero, mira, en la vida se aprende. Se aprende a ser mejor. Y el aprendizaje puede darse sobre la marcha. Mientras haces, aprendes. Obviamente debes nutrir tus conocimientos, pero no te vayas a obsesionar con eso. Nadie es perfecto. Y siempre gana el que tiene constancia, compromiso, fe en sí mismo. Lamentarte en el suelo y esperar que la energía perfecta venga a ti… es una pérdida de tiempo. Creer que debes ser la persona más brillante del mundo para atreverte  a hacer algo por tus sueños es una estupidez y demuestra la poca confianza que te tienes.

Solo camina hacia ellos. Tanta preparación, y luego… cuando por fin te sientes listo, notarías que has perdido tu tiempo, y puede que tu oportunidad. No desaproveches lo que eres ahora, tampoco al tiempo que tienes a tu disposición, sin importar lo escaso que sea. Tú puedes, siempre, buscar una manera de acercarte un poco a tus sueños, o a lo que sea que quieras. La vida no es una tragedia y no conspira en tu contra. Tienes la capacidad de cambiar la forma en la que ves el mundo. Cambia tu personaje de víctima a un ganador que aprende de sus errores y no se da por vencido, no escojas al que prefiere quedarse en la zona de confort y regodearse en su miseria. Eso se acabó. Al cambiar tu mentalidad, te abrirás a cosas positivas porque simplemente no malgastarías tu tiempo quejándote, y lo bueno vendrá. Debes creer en ello (sin volverte loco al respecto). Dejar las cosas fluir. Vivir en el presente y disfrutar lo que haces.

Tus problemas son tu obligación y no importa lo que quiera ofrecerte el universo, si no haces nada por ti mismo. Da el primer paso. Esfuérzate. Sí eres merecedor de tus sueños, demuéstralo.  Patea a ese tonto espíritu de la desmotivación (que eres tú mismo), y aunque te falte un brazo, lucha por llegar lo más lejos posible.